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El ritmo cambiante con el que se trabaja en la inmensa mayoría de las empresas ha empujado a los Recursos Humanos a cambiar de estrategia. Ya no es suficiente contar con trabajadores que tengan las competencias profesionales necesarias para el desempeño de sus tareas, y a ser posible la experiencia que avale su buen hacer. Ahora también buscan personas que tengan otras habilidades, las llamadas sociales, que permiten una mejor y rápida adaptación a los constantes cambios.
Hard Skills vs Soft Skills

Entre los profesionales de los Recursos Humanos, estas últimas competencias reciben el nombre de hard skills (competencias duras) y soft skills (competencias blandas), respectivamente.

“Atrás quedó la técnica de mirar sólo el currículum de los trabajadores, su experiencia profesional y sus competencias técnicas. Ahora también tenemos muy en cuenta su nivel de inteligencia emocional y su capacidad de comunicación y adaptación”

Una inteligencia y una capacidad en la que los reclutadores actuales buscan la empatía, la tolerancia a la presión, la paciencia, la flexibilidad, la capacidad para resolver problemas, trabajar en equipo y adaptarse a los cambios, la facilidad para socializar y para la escucha activa.

“en los actuales procesos de selección de personal se tiene en cuenta por igual o más las soft skills que las hard skills de los candidatos”.

¿La razón?

Una muy poderosa: las segundas se aprenden con tiempo y voluntad, pero las primeras forman parte del ADN de cada uno y, aunque se pueden entrenar, no hay garantías de incorporarlas a la personalidad.

Ahora bien, el hecho de que ahora se dé prioridad a las softs skills respecto a las hard skills no significa que estas últimas no tengan importancia, ni mucho menos. Las “competencias duras o hard skills siguen siendo muy necesarias para que los trabajos se desempeñen con eficacia y garantías”.

De ahí que los reclutadores sigan viendo con muy buenos ojos, entre estas competencias, los conocimientos en idiomas e informática o programación, las habilidades en mecanografía, los grados o certificados académicos, las experiencias o las formaciones seguidas en el extranjero o, dependiendo de los empleos, el manejo de maquinaria industrial.

Ante el peso de estas últimas, los profesionales de los Recursos Humanos no afirman que las duras sean menos importantes que las blandas, ni viceversa.

“Aunque las competencias blandas se buscan por doquier, cada puesto de trabajo necesita de un mayor o menor nivel de concentración de hard o de soft skills

 

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