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Soft Skills

En un momento en que conceptos como inteligencia artificial, Machine Learning y Big Data suenan cada vez mas fuerte y parecen amenazar con quitarte el empleo, las empresas redoblan esfuerzos y compiten por captar trabajadores con capacidades que una máquina nunca tendrá.

Las ‘soft skills’ o habilidades blandas se han convertido en un apartado fundamental de tu currículum para conseguir un buen trabajo.

Ya no importa que nos esforcemos en poner etiquetas al momento en que vivimos, porque la evolución en que estamos inmersos es tan vertiginosa que todo se vuelve obsoleto casi al instante.

Atrás quedó el Taylorismo y su organización del trabajo que tenía como premisa una comunidad estable, con pocos cambios y empleos para toda la vida.

Henry Ford se quejó de que “¿cómo es que cuando quiero un par de manos también me traen un ser humano?”, y si ahora levantara la cabeza pediría que le trajeran al ser humano y que las manos podrían ahorrárselas.

Sin dudas la revolución tecnológica que ha cambiado el mercado laboral (robots, inteligencia artificial, machine learning, big data…), lejos de jugar en contra del ser humano, lo ha empoderado, haciéndolo más valioso precisamente por todas esas cualidades irreproducibles por las máquinas como la imaginación, el pensamiento lateral, la capacidad de colaboración, el potencial de aprendizaje y adaptación o las emociones.

En el 2019 Global Talent Trends Report que ha realizado Linkedin encuestando a más de 5.000 profesionales en 35 países, se hace especial hincapié en la importancia de las habilidades blandas (soft skills).

¿Qué son las habilidades blandas?

Tradicionalmente, el acceso a un puesto de trabajo ha dependido en gran medida del currículum, que suele reflejar los conocimientos y las habilidades técnicas del candidato, lo que se conocen como habilidades duras (hard skills), que han sido adquiridos a lo largo del tiempo.

Pero los reclutadores ya tienen claro que poseer los conocimientos y habilidades perfectas no te cualifican para un puesto per se, ya que entran en juego otros factores como la capacidad de desarrollarlos en equipo o, simplemente, la habilidad para comunicarlos para la toma de decisiones en un proyecto.

Marcel M. Robles, investigador de la Universidad de East Kentucky en Estados Unidos, publicó los resultados de la encuesta que realizó a 180 ejecutivos sobre cuáles son las soft skills que consideran más importantes en un candidato, y la lista puede resumirse en 10 habilidades:

  1. La habilidad de comunicación, tanto oral como escrita, así como para hablar en público y saber escuchar.
  2. La cortesía y el respeto en todos los ámbitos, no sólo el profesional.
  3. La flexibilidad es un valor cada vez más esencial para la adaptación a un mercado en constante cambio.
  4. La integridad, que incluye tanto a la ética como a la moral o la honestidad, valores necesarios para estar motivado a hacer lo correcto.
  5. Las habilidades interpersonales: el sentido del humor, la empatía, la paciencia y la sociabilidad son altamente valorados.
  6. La actitud positiva es básica para el trabajo en equipo, ya que el negativismo es altamente contagioso y desmotivador.
  7. La actitud profesional, entendida como el saber estar y desarrollarse dentro del ámbito de trabajo.
  8. La responsabilidad, que está íntimamente ligada como el ser disciplinado, meticuloso y puntual, entre otras características.
  9. El saber trabajar en equipo, tan esencial a la hora de crear sinergias.
  10. La ética del trabajo, es decir, lo que Robles identifica como el tener voluntad y motivación para el trabajo.

“Hoy día, se te contrata por tu currículum, pero se te despide por cómo eres”.

Según el estudio de Linkein, el 92% de los encuestados afirman que las habilidades blandas importan tanto o más que las duras a la hora de contratar a un candidato, mientras el 89% de los despidos vienen motivados por deficiencias en las soft skills.

El gran reto de los reclutadores es detectar las habilidades blandas que hacen del sujeto el candidato perfecto.

Mostrar las habilidades duras es fácil: vienen enumeradas en el currículum con el aval de proyectos realizados, formación adquirida y puestos anteriores ocupados. El problema está en aquellos valores que no figuran en el currículum y que pueden pasar desapercibidos.

Fuente: https://www.revistagq.com – por Agustín Velasco

 

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