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Empresas líquidas y personas gaseosas

El sociólogo de origen polaco Zygmunt Bauman, padre de la modernidad líquida, termino con el que ha conceptualizado la posmodernidad.

Una vida caracterizada por no mantener un rumbo determinado, pues al ser líquida no mantiene mucho tiempo la misma forma. Y ello hace que nuestras vidas se definan por la incertidumbre. Así, nuestra principal preocupación es no perder el tren de la actualización ante los rápidos cambios que se producen en nuestro alrededor y adaptarnos para no quedar fuera por obsoletos.

Define la sociedad líquida como aquella donde las condiciones de actuación de sus miembros cambian antes de que las formas puedan consolidarse en hábitos y rutina. Los logros individuales no pueden solidificarse en algo duradero, los activos se convierten en pasivos, las capacidades en discapacidades en un abrir y cerrar de ojos.

La empresa Líquida

Hace unos años empezamos a escuchar y a utilizar el innovador concepto de “empresa líquida”.

Los líquidos fluyen, cambian de forma, pueden adaptarse y transformarse ante los cambios.

Las barreras se han desvanecido: se incorpora a los usuarios en las fases de diseño de producto, se conversa con los clientes, se coopera entre empresas, las innovaciones surgen desde cualquier área y desde cualquier persona… Lo sólido se ha desdibujado. Las empresas son y deben ser más líquidas, cambiar de forma y adaptarse.

La empresa del siglo pasado era una empresa sólida, estable, perdurable, de estructuras rígidas y bien definidas, hoy hablamos de una empresa líquida.

Lo sólido se está desdibujando, la gestión de las personas se transforma en algo dinámico, temporal… líquido; la importancia se centra en el proyecto, el horizonte temporal se acorta.

Empresas abiertas, flexibles, donde el cambio organizativo es una realidad, donde el liderazgo es horizontal y está distribuido; donde las relaciones entre la organización y el empleado que hasta ahora conocíamos, se vuelven menos firmes.

Podemos afirmar que “la única certeza es la incertidumbre y el cambio…” Vivimos en una sociedad que no sólo cambia, sino que lo hace a gran velocidad. Y ahí está el reto… en la adaptación, en ser capaces de fluir y transformarnos en el proceso.

El desafío de nuevas estructuras organizativas.

Las empresas sólidas deben convertirse en empresas líquidas a través de sus personas. Las empresas no cambian convirtiéndose en otras diferentes, sólo se transforman. Y son las personas las palancas de esa transformación.

“Debes colaborar o morir, transciendo fronteras, culturas y disciplinas”. “Las organizaciones del futuro se basan en la confianza, adaptan sus espacios y se organizan diferente: tanto profesionales internos como externo son activos, pues el conocimiento colectivo es lo fundamental”

Cada vez vemos más espacios de co-working donde empleados y colaboradores externos comparten ideas y trabajan conjuntamente para que surjan nuevos proyectos.

Los nuevos profesionales, entre los que destacan los millennials, huyen de empresas rígidas, lentas y donde todo se hace “como siempre”.

Posiblemente el universo de Bauman sea exagerado, pero lo cierto es que las empresas tienden a ser cada vez más líquidas; los equipos no tienen por qué ser siempre los mismos, cada proyecto es independiente y distinto, las empresas están evolucionando a formas de trabajo más allá del concepto de trabajador que está toda su carrera en el mismo departamento de la misma empresa en el mismo edificio de la misma ciudad.

La trasformación cultural en la gestión de los equipos, de los contratos, de la organización, de la selección, la formación y de la retención está evolucionando.

Seamos capaces (en la medida de lo posible) de avanzar en cuanto a la gestión de los equipos… tenemos mucho que aprender de las nuevas ideas, de las nuevas formas de relacionarnos.

La gestión de equipos con distintas edades, distinta concepción del trabajo y distinta forma de relacionarse ha de tratarse desde todos los aspectos

  • Adaptabilidad.
  • Creatividad.
  • Comunicación
  • Convivencia.
  • Lenguaje.
  • Transformación digital.

El entorno ya ha cambiado, nos demos cuenta o no, queramos o no, la empresa por lo tanto ha de cambiar. Convicción o necesidad, da igual. El cambio es una realidad.

Debemos aprender a gestionar equipos de distintas edades, con distinta formación y nuevas formas de relacionarse

Lo “líquido” es la perfecta metáfora del estado actual de la sociedad, en la que los cambios son una constante y no podemos recuperar el estado anterior de las cosas de una manera sencilla.

 

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