';
side-area-logo
El dilema del prisionero

Es el ejemplo más típico de teoría de juegos.

Supongamos que detienen a dos personas por delitos menores. La policía sabe que han cometido uno peor, pero necesitan pruebas.

El fiscal del caso habla con cada prisionero por separado y les presenta una oferta:

Si confiesa contra el socio, todos los cargos en su contra serán retirados y la confesión será usada como evidencia para condenar al otro. La sentencia que recibirá será de 20 años.

Si no confiesa y su socio lo hace, será condenado a 20 años y su socio quedará libre.

Si ambos confiesan, serán condenados a 5 años de prisión.

Si ninguno confiesa, serán condenados a 1 años de prisión.

En “El dilema del prisionero”, el destino de cada uno depende de las acciones del otro. Individualmente, confesar sería la mejor opción, pero si ambos lo hacen el castigo es peor que si ambos callan.

¿Qué harán?¿Que harias tú?

La decisión más racional sería escoger la traición, puesto que conlleva mayores beneficios. Sin embargo, diversos estudios que se basan en el dilema del prisionero han demostrado que las personas tenemos un cierto sesgo hacia la cooperación en situaciones como ésta.

 

Recommend
  • Facebook
  • Twitter
  • Google Plus
  • LinkedIN
Share
Tagged in
Leave a reply